La alveolitis es una de las complicaciones que pueden surgir después de la extracción de un diente o de una muela. A pesar de que no acostumbra a ser muy frecuente, lo cierto es que existen una serie de factores que aumentan el riesgo de sufrirla.

Tras una exodoncia, o extracción dental, se forma un coágulo de sangre en el alveolo, el hueco dejado por la pieza dental extraída. Este coágulo sirve como protección, pero, si no se forma o se rompe después de haberse formado, el alveolo queda expuesto. Esta situación supone una mayor vulnerabilidad para el ataque de las bacterias, lo que, además, provoca dolor e inflamación de la zona.

En este artículo, desde nuestra clínica dental en Zamora, te explicamos qué tipos de alveolitis existen, cuáles son sus síntomas y cómo podemos prevenirla.

¿Qué tipos de alveolitis existen?

En función de los síntomas de la alveolitis, podemos distinguir entre la alveolitis seca y la alveolitis húmeda.

En el caso de la alveolitis seca, el alveolo no presenta coágulo de sangre. De esta manera, el hueso es apreciable a simple vista y causa un dolor muy agudo al paciente, que, además, se intensifica al masticar.

En la alveolitis húmeda, por su parte, el alveolo sí cuenta con acumulación de sangre, pero de color oscuro. En estos casos, el paciente no presenta un dolor tan intenso.

¿Cuáles son sus síntomas?

Los pacientes que sufren alveolitis presentan un dolor localizado en la zona en la que se ha producido la extracción. Por lo general, en un primer momento se pueden notar unas molestias ligeras que, posteriormente, empeoran con un dolor agudo.

La alveolitis seca acostumbra a aparecer entre el segundo y el cuarto día después de la extracción de una pieza dental. A este proceso doloroso, además, pueden acompañarle otros síntomas, como el mal sabor de boca y la halitosis.

Prevención de la alveolitis

Como con muchas otras patologías bucodentales, la prevención es clave para evitar la aparición de la alveolitis, especialmente la alveolitis seca. Por eso, se deben tener en cuenta una serie de factores de riesgo que pueden provocar su aparición.

En primer lugar, deben evitarse los enjuagues de la boca durante las primeras 24 horas después de la intervención. Además, es conveniente que los pacientes opten por alimentos suaves y templados, evitando los productos calientes. Se recomienda, asimismo, dormir con la cabeza ligeramente elevada y mantener una higiene bucodental exhaustiva, evitando la zona intervenida durante el primer día.

 

Si tienes alguna duda o quieres pedirnos una cita, puedes ponerte en contacto con nosotros en los teléfonos 980 16 76 77 / 662 63 63 68 o dejándonos tus datos en el formulario de nuestra página web.