La deglución atípica es uno de los hábitos orales parafuncionales más extendidos entre los más pequeños. Estas acciones, que son involuntarias y se repiten a lo largo del tiempo, por lo tanto, no cumplen ninguna función vital. Sin embargo, la fuerza que ejercen contra los dientes, los tejidos blandos y las estructuras óseas puede provocar deformaciones dentoesqueléticas. A pesar de que, desde la infancia, estos hábitos pueden ser reeducados, lo cierto es que, en muchos casos, los niños que presentan estos problemas requieren un tratamiento con ortopedia dentofacial o con ortodoncia interceptiva o funcional.

En nuestra clínica dental en Zamora, estamos comprometidos con la salud bucodental de los más pequeños. Por ello, para evitar el desarrollo de afecciones orales graves, somos conscientes de la importancia de la prevención. Así, es importante que los niños inicien las visitas con el odontopediatra durante el primer año de vida. Las revisiones periódicas permiten al dentista detectar y controlar la evolución del desarrollo de los dientes y de los maxilares y la mandíbula. De esta manera, y con la ayuda de otros profesionales, como, por ejemplo, la del logopeda, se pueden corregir estos hábitos y se puede favorecer un crecimiento adecuado de las estructuras óseas. Evitando, de esta manera, los problemas maloclusivos.

¿En qué consiste la deglución atípica y cuáles son sus síntomas?

La deglución atípica, que afecta a las estructuras orofaciales, es una parafunción relacionada con la forma de tragar los alimentos. Esta situación se produce cuando los dientes, el paladar, la mandíbula, los dientes y/o la lengua realizan movimientos incorrectos durante la deglución de los alimentos.

A medida que el niño crece, la deglución se transforma progresivamente. Pero, sin embargo, existen una serie de síntomas que pueden indicarnos si esta acción se lleva a cabo de forma adecuada. Cuando aparecen los dientes de leche, pero el niño no modifica la forma de posicionar las estructuras orales para tragar, se produce la deglución atípica. La más habitual, por interposición lingual.

  • Los dientes de ambas arcadas no entran en contacto durante la masticación y la deglución.
  • La lengua se sitúa entre los dientes, pero no en el paladar.
  • No existe sellado de los labios.
  • El niño tiende a respirar por la boca y a realizar movimientos con la cabeza, echándola hacia atrás para favorecer el paso del bolo alimentario.

¿Cuáles son las causas de este hábito?

Por lo general, la deglución atípica está relacionada con otros malos hábitos orales que los niños pueden adquirir desde una edad temprana, como la succión digital, el uso prolongado del chupete y/o del biberón y la respiración bucal.

Sin embargo, también puede estar vinculada a ciertas alteraciones del desarrollo de las estructuras orofaciales, como:

  • El desarrollo anómalo de los huesos maxilares y de la mandíbula.
  • La caída precoz de algunos de los dientes de leche.
  • La dificultad para mover la lengua.
  • La hipotonía, esto es, la falta de tono muscular en las mejillas.

¿Cómo puede tratarse la deglución atípica?

La deglución atípica puede suponer problemas para la salud bucodental del niño, además de dificultades para la digestión de los alimentos. En este sentido, este mal hábito puede producir maloclusión, diastema y, además, complicaciones para la articulación y la fonación de los sonidos.

De esta manera, en muchas ocasiones, el tratamiento más adecuado debe ser abordado de forma multidisciplinar, con base en un procedimiento coordinado por un ortodoncista y un logopeda.

 

Si crees que tu hijo puede estar sufriendo problemas durante la masticación y la deglución de los alimentos, es importante acudir de forma temprana a un experto. Si necesitas más información al respecto o una valoración de la situación, puedes venir a hacernos una visita.